Aún no estás aquí, estos días todavía eres un pensamiento, un deseo, una locura… y ya estás cambiando mi vida. Quizás no llegues nunca y te quedes dónde estás ahora, lejos y en una nube de pasión. Pero ya has hecho que cambie mi vida y que tome decisiones pensando en ti, en tu futuro y en tu bienestar. Desgraciadamente ya te he fallado, ya he cometido errores y he dejado que mis promesas y buenos propósitos se pierdan y queden en eso, en buenas intenciones. Y me he asustado, porque si aún no estás aquí, si aún no eres, si aún no vienes, y fallo, qué te esperará cuando llegues? Y si a pesar de todo, aunque aún no estés, soy capaz de darme cuenta, volver al principio y seguir luchando, podrás perdonarme que me equivoque de nuevo? Porque tú no vas a elegir, lo haré yo. Te obligaré a estar aquí, conmigo y a que me quieras, a que me busques para protegerte, y a que quizás sea la mujer más importante del mundo para ti. Y todo esto, viviendo con mi amor, con mi ceguera de cariño, con mis esfuerzos por aislarte en una burbuja, haciéndote creer que el mundo soy yo y que no hay nada más maravilloso que yo. Y mientras sigo esperando que llegues, podrás perdonarme que vaya a buscarte aunque sepa que llegarán otros fallos y otros temores? Aunque sepa que llorarás, sufrirás y te lamentarás sin que pueda evitarlo? Perdonarás algún día ese egoísmo que me obliga a ir a buscarte? Ese mismo egoísmo que me obliga a cambiar mi vida, a pensar en ti aunque aún no estés, aunque quizás no llegues nunca… aunque no te merezca, porque aún no te conozco, pero eres una persona maravillosa y nunca te he visto, pero sólo pienso en tenerte en mis brazos. Y mientras te espero, sigo mi vida, dejándome llevar por ti, por tus sueños, por tus deseos, por tus esperanzas y por tu alegría. Gracias por dejarme entrever lo que sería que estuvieras aquí, por cambiarme aunque quizás nunca llegues… Gracias por dejarme quererte, Siempre tuya.
Proezas, tropiezos y deliberaciones desde la sorpresa constante. En resumen: mi burbuja y yo.
20 mar 2011
9 feb 2011
LA SONRISA DE GRETA
Un paseo, un simple paseo y todo había cambiado. O quizás, tal vez, pudiera ocurrir.. que todo siguiera igual. Había dirigido sus pasos, o tal vez no, porque se había dejado llevar vagando sin rumbo, no había ningún lugar especial al que acudir. Tenía por delante 4 horas, 4 intensas horas, en las que sólo primaba la obligación de "hacer algo", que equivalía a no hacer nada. Cuando esa mañana, tal y como se había impuesto hacía un par de meses, acudió a la terrible tarea de parecer alguien feliz y arreglada, no había sentido ilusión, pero tampoco la acompañó otro sentimiento. Sólo la certeza de que quizás si se obligaba a hacer lo que estaba establecido, se sentiría parte de algo y todo empezaría a ser más azul.
Pero ese paseo, le descubrió de repente que su ciudad, hasta ahora sin color, era marrón. Sí, ese color ocre y aburrido, sin destellos. Todo se había vuelto marrón en cualquier tonalidad no luminosa. Desde el descafeinado al escatológico. Pero no le dio importancia, decidió que si seguía con su actitud animosa desde los labios y saludando a todo el mundo con su sonrisa en la mirada, el marrón podría llegar a oro.
Aún le sorprendía, que la gente devolviera esa extraña mirada enfurruñada de "¿tú quién eres?¿y por qué osas saludarme?". No acaba de ver claro ese entrecejo arrugado ante una mirada de cortesia, que aunque provenga de un desconocido, siempre puede arrancarte un sentimiento de bienestar.
Y ocupada en llenar sus pasos, al levantar la vista se dio cuenta, que estaba a 3 metros de la puerta de su casa, otra vez, de nuevo en el punto de partida y ninguna anecdota que contar. Fue entonces, cuando la sintió llegar, poco, como siempre, silenciosa, sin ganas. Tenía la fea costumbre de aparecer cuando menos se lo esperaba. Y eso la cabreaba mucho. Por que tenía algún sentido que esa pérfida presencia femenina, se instalara en la boca de su estómago? No, sabía que no era así, que eso era un error. Y también sabía que si la invadía esa sensación, estaba perdiendo la batalla otro día más. Y entonces recordó el poema de Rosalía, y lo lleno que estaba de recuerdos para ella, y lo mucho que lo entendía.
Pero ese día, ya había perdido la batalla, porque lo que le esperaba el resto del día, sabía que era estar encadenada a esa otra batalla, que ya no le apetecía luchar, que había perdido el encanto, que era ganarse como autómata el pan en una cadena de montaje.
Pero ese paseo, le descubrió de repente que su ciudad, hasta ahora sin color, era marrón. Sí, ese color ocre y aburrido, sin destellos. Todo se había vuelto marrón en cualquier tonalidad no luminosa. Desde el descafeinado al escatológico. Pero no le dio importancia, decidió que si seguía con su actitud animosa desde los labios y saludando a todo el mundo con su sonrisa en la mirada, el marrón podría llegar a oro.
Aún le sorprendía, que la gente devolviera esa extraña mirada enfurruñada de "¿tú quién eres?¿y por qué osas saludarme?". No acaba de ver claro ese entrecejo arrugado ante una mirada de cortesia, que aunque provenga de un desconocido, siempre puede arrancarte un sentimiento de bienestar.
Y ocupada en llenar sus pasos, al levantar la vista se dio cuenta, que estaba a 3 metros de la puerta de su casa, otra vez, de nuevo en el punto de partida y ninguna anecdota que contar. Fue entonces, cuando la sintió llegar, poco, como siempre, silenciosa, sin ganas. Tenía la fea costumbre de aparecer cuando menos se lo esperaba. Y eso la cabreaba mucho. Por que tenía algún sentido que esa pérfida presencia femenina, se instalara en la boca de su estómago? No, sabía que no era así, que eso era un error. Y también sabía que si la invadía esa sensación, estaba perdiendo la batalla otro día más. Y entonces recordó el poema de Rosalía, y lo lleno que estaba de recuerdos para ella, y lo mucho que lo entendía.
Pero ese día, ya había perdido la batalla, porque lo que le esperaba el resto del día, sabía que era estar encadenada a esa otra batalla, que ya no le apetecía luchar, que había perdido el encanto, que era ganarse como autómata el pan en una cadena de montaje.
8 feb 2011
Borrador
Hola!? hola??!! se escucha?? ejem, ejem... esto es simplemente un borrador. Estoy probando el canal, cómo funciona, si va o no va, si hay alguien al otro lado o que? Si tengo que ser sincera, dire que es desconcertante hablar sin saber si alguien te va a escuchar, o lo que sería lo mismo, que alguien te leyera.
Y ahora que ya he puesto mis primeras palabras a navegar, voy a quedarme aquí quietica y tranquilica y ver si alguien dice algo... porque hay alguien ahí verdad??
Y ahora que ya he puesto mis primeras palabras a navegar, voy a quedarme aquí quietica y tranquilica y ver si alguien dice algo... porque hay alguien ahí verdad??
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